El ciclo de vida de una empresa familiar: Etapas y Retos

El ciclo de vida de una empresa familiar: Etapas y Retos

Las empresas son un instrumento en la cartera de actividades de una familia empresaria. Su vida no tiene por qué ser eterna, aunque las hay que cubren la vida de varias generaciones. Nos queremos plantear cuál es el ciclo de vida de una empresa familiar. La historia de cada empresa es única, pero hay ciertos elementos que pueden ser comunes, especialmente en el caso de las compañías que perduran y crecen. ¿Cuáles pueden ser estos hitos del ciclo de vida de una empresa familiar?

Creación de la empresa

El primer paso, claro, es la creación de la empresa. El empresario se da cuenta de que hay una necesidad no cubierta, o no del todo, o que se puede atender de un mejor modo. Y, por tanto, ve ahí una oportunidad de beneficio. Con recursos propios o ajenos, pone en marcha la actividad empresarial, y comienza el proyecto. Hay empresas que nacen ya con cierto tamaño, pero no es lo habitual.

Nos planteamos el caso de una empresa de pequeño tamaño. Si la perspicacia del empresario es correcta y está ocupando un hueco en el mercado que estaba desatendido, hay varios retos que debe superar.

Reto de competitividad

Tiene que ser una empresa competitiva y productiva. No se trata sólo de ver qué producto o servicio necesita el público, sino de producirlo con una economía de medios, de modo que pueda ofrecerlos a un precio atractivo. Una producción enfocada, con un uso racional de los medios, y con un sistema que contribuya a la excelencia en la gestión, le ayudará a crecer; algo que es un objetivo en sí mismo.

La empresa es un sistema de cooperación, y eso hace que la excelencia en la gestión alcance todos los aspectos de la misma: las actividades operativas, la gestión del personal, la financiera, etc. Un sistema de gestión de la calidad total (Total quality management, o TQM por sus siglas en inglés) ayudará a acercarnos a la excelencia operativa.

Pero ese sistema de cooperación no debe mirarse sólo a sí mismo, sino que debe estar enfocado en el fin de todo proceso de producción, que es el cliente. La perspicacia que llevó al empresario a identificar que había una oportunidad de beneficio tiene que mantenerse a lo largo del tiempo, porque las circunstancias cambian; cambian los gustos, las modas, los usos, la tecnología… Hay que observar la realidad actual del mercado, pero también sus tendencias. La implantación de un modelo Kano puede ayudarnos en este empeño.

Reto del crecimiento

El crecimiento, ya lo hemos dicho, es un objetivo en sí mismo. Por un lado, si la empresa crece es porque está haciendo un buen uso de los recursos escasos, y los está poniendo al servicio de un bien o servicio muy necesario para la sociedad. Cuando eso ocurre (los costes no son altos, pero el valor de los productos sí lo es), la sociedad se beneficia de que se está creando valor, y la empresa obtiene beneficios por el camino. Esos beneficios son los que le permiten crecer.

Por otro lado, el mayor tamaño, si el crecimiento es genuino, le confiere a la empresa ventajas específicas. Un cierto tamaño le da a la empresa la posibilidad de ser competitiva, e incluso le otorga una ventaja competitiva sobre otras. El crecimiento, a su vez, exige a que el modelo de negocio sea productivo y escalable. Y hay dos caminos por los que podemos alcanzarlo: bien por medio de nuevos productos, bien en nuevos mercados, o en ambos.

Si hablamos de nuevos mercados, es necesario decir que, en ocasiones, el mercado nacional se puede quedar pequeño. La internacionalización puede otorgar a una empresa una diversificación geográfica que puede fortalecer a la empresa, además de sumar nuevos espacios de crecimiento. Pero también encierra peligros. Entrar con buen pie en otros mercados exige tener un conocimiento adecuado de culturas que no tienen por qué ser como la nuestra.

Ese camino se puede andar solo, aunque siempre en compañía de los stakeholders de la empresa: proveedores, trabajadores, clientes, bancos… Pero también se puede realizar de la mano de algún socio. Los socios pueden aportar el capital necesario para dar un salto de escala a tiempo, o la tecnología o el conocimiento necesarios para mejorar o para operar una transformación en el proceso de producción. Aquí se abre la posibilidad de realizar alguna operación corporativa, como la entrada de socios en el capital, o una fusión o adquisición.

Continuidad y gobernanza

Pero hablamos de una empresa familiar. No lo podemos perder de vista. Todos estos posibles cambios tienen una impronta en la familia. Para poder superarlos con éxito y asegurar la continuidad, o contribuir a ella, es necesario contar con un sistema de gobernanza. Un conjunto de órganos y procedimientos que nos ayuden a compaginar la gestión de los negocios, el patrimonio acumulado en este tiempo, y la familia. Y lo que es más complejo: las interrelaciones entre estos tres elementos.

Sobre todo ello, la Fundación Numa y la Cámara de Comercio, por medio del Foro de la Empresa Familiar, organiza un ciclo sobre Competitividad, excelencia, crecimiento y continuidad sostenible. La primera jornada, centrada en la excelencia y la competitividad, se celebrará este martes, 11 de junio, a partir de las 9:30, en la Plaza de la Independencia, 1. Le seguirán otros dos eventos. El primero, el 1 de octubre, sobre crecimiento: alternativas y claves del éxito, y el último, el 13 de noviembre, bajo el título Continuidad sostenible del negocio y conservación del legado patrimonial familiar.

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2006

Nace Fundación NUMA

En 2007, el proceso de reflexión familiar iniciado el año anterior culmina con la creación de la Fundación Numa. La familia Sanz Gras se da cuenta de que la necesidad de conocimiento, de no repetir los errores del pasado y de dar respuesta a los desafíos del futuro son vividos y experimentados por muchas familias empresarias. Por ello, deciden compartir con otras familias y colectivos lo aprendido con el estudio, con el trabajo de campo y en el programa PWM de Chicago.

2006-2009

Consolidación del Grupo NUMA

2006 es el inicio de una nueva etapa. Don José Ramón Sanz, doña Marisa Gras y sus dos hijos, Jorge y Alejandro, comienzan un periodo de reflexión que lleva a la creación de un Consejo de Familia presidido por Dña. Marisa Gras, donde se tratan temas estrictamente familiares, y el Consejo de Administración del Grupo Numa, presidido por D. José Ramón.

 

Conscientes de que la familia se enfrentaba a una nueva etapa, decide buscar formación. En 2007 la familia asiste al curso de gestión del patrimonio familiar que imparte Stuart Lucas en la Universidad de Chicago, un referente en todo el mundo. Como resultado, se hace más clara la visión global y se encuentran respuestas a algunas de las inquietudes de la familia.

 

En 2009 se firma la constitución familiar. Se realiza el diseño y la construcción de la organización y del sistema de gobernanza del Grupo NUMA. Alejandro y Jorge comienzan sus actividades empresariales individuales. 

 

En 2007, se crea la Fundación Numa.

 

Conscientes de que la familia se enfrentaba a una nueva etapa decide buscar formación. En 2007 la familia asiste al curso de gestión del patrimonio familiar que imparte Stuart Lucas en la Universidad de Chicago, un referente en todo el mundo. Como resultado, se hace más clara la visión global y se encuentran respuestas a algunas de las inquietudes de la familia.

2005

Continuidad del proyecto empresarial

En 2005, la familia Sanz Gras integra Dalphimetal en TRW Automotive, cuyas actividades eran complementarias. Tanto clientes como trabajadores apoyaron esta decisión que, en años posteriores, se demostró que fue la más adecuada para la continuidad del proyecto de Dalphimetal.

 

Tras darse a conocer el acuerdo, gran parte del personal de Dalphimetal hace llegar la familia su agradecimiento por los años pasados y las decisiones tomadas para asegurar el crecimiento y continuidad de Dalphimetal España.

1995-2005

Actividades de innovación

En estos años, se generaliza el uso de los airbags clocksprings y Dalphimetal aprovecha la oportunidad de introducirse en este nuevo mercado con el apoyo de Petri, coinventora del airbag con Mercedes.

 

Desarrollo de la segunda capa de piel que redujo el coste del volante de cuero en un 50%, generalizando así su uso.

 

Desarrollo y producción del primer esqueleto de magnesio reciclable y reutilizable de volante, reduciendo su peso un 40%.

Desarrollo internacional

Se fundan nuevas empresas con la participación de PETRI AG:  DMP, DMI y DMS. Y se crean, también, los centros de I+D en Vigo, Valladolid, Portugal el Reino Unido y Francia.


Entrada en Francia a través de la compra de la división de volantes de Faurecia.

Comienzo de actividades en Portugal con la creación de Dalphimetal Portugal junto con PETRI AG.


Presencia en Turquía a través de la participación minoritaria junto con PETRI en la sociedad PIMSA DIREKSIYON – Turquía.


Y damos respuesta a la presencia global de nuestros clientes a través del cruce de capital con la sociedad Nihon Plast, empresa familiar japonesa con presencia en EEUU y Asia.

1992

Comprometidos con la sociedad

En 1992 Dalphimetal firma un acuerdo con la ONCE para la apertura de tres Centros Especiales de Empleo para fabricar volantes de cuero, que crearían 400 puestos de trabajo para personas con discapacidad. Se trata de un trabajo que exige tiempo, esmero y unas manos expertas. Llegarán a producir 2,5 millones de volantes al año.

 

Dalphimetal recibe varias premios por estos centros,  entre ellos, el premio INSERTA, en reconocimiento a la labor social de esta iniciativa.

1990

Separación familiar de actividades

En 1990 las distintas ramas de la familia Castellón deciden separar sus actividades industriales a través de un intercambio de acciones entre las distintas empresas de la familia. La familia Daumal Castellón se queda Castellón S.A., mientras que las familias Gras Castellón y Sanz Gras continúan con su actividad en Silenciadores PCG y con el desarrollo de Dalphimetal España.

1987

Alianza con Petri: los airbags

En 1987 la empresa alemana Petri, líder mundial en volantes, entra en el capital de Dalphimetal y da soporte a la expansión internacional. En etapas posteriores comenzará la exportación para la UE y posteriormente se abrirán plantas en el norte de Portugal, Túnez, Francia y Turquía.

1974

Dalphimetal y el primer volante de Poliuretano

Don Luis Gras y su esposa doña Nuria Castellón crean en 1974 Dalphimetal España tras conseguir una licencia técnica de la empresa francesa del mismo nombre. En su arranque se dedicará a fabricar los primeros volantes de poliuretano.

 

En 1975 don José Ramón Sanz entra en la familia Gras al contraer matrimonio con doña Marisa Gras Castellón. Desde el primer día se incorpora a las empresas de la familia y pasa junto a su esposa, que ya colaboraba en los distintos negocios familiares, a ser accionistas de Dalphimetal.

 

Don José Ramón Sanz empieza su andadura profesional en las plantas de producción de Dalphimetal España, recorriendo sucesivamente todas las áreas de la empresa hasta llegar a ocupar la presidencia y su dirección general.

 

El lema de la familia es “El cliente es el rey”. Aplicado con rigor y profesionalidad conduce a Dalphimetal a una rápida expansión que comienza en España, con la construcción de fábricas en Vigo, Porriño y Valencia.

1924

Los comienzos

En 1924 don Pedro Castellón, excelente mecánico, abre en Barcelona un taller para reparar automóviles. Ante la escasez de medios y materias primas de la época, comienza a producir en su taller los cables y piezas que necesitaba para las reparaciones que le solicitaban.

 

De esta forma comienza la andadura profesional de la familia Castellón, en la que poco a poco y a pesar de lo inhabitual para la época se van incorporando al negocio las tres hijas del matrimonio de don Pedro Castellón y doña Ana García.

 

En 1947 don Luis Gras pasa a formar parte de la familia Castellón al contraer matrimonio con doña Nuria Castellón, segunda hija de don Pedro y doña Ana, y se incorpora a la empresa.

 

Poco después se abre en Barcelona el primer taller de fabricación de cables de acelerador, embrague y freno para el recambio del automóvil.

1950

El negocio crece

Apoyado por su esposa Nuria y por el resto de la familia, don Luis Gras, hombre emprendedor y entusiasta, decide comenzar una nueva aventura en Madrid, y en 1950 el matrimonio Gras abre otro taller en lo que es hoy la sede de la Fundación NUMA.