Operaciones corporativas como vía de crecimiento

El crecimiento es imprescindible para la Empresa Familiar

La continuidad transgeneracional y el bienestar de la familia son la vocación y el propósito de toda familia empresaria. Puesto que la familia suele crecer más rápido que el patrimonio, el crecimiento de los negocios familiares es una de las claves para conseguir la continuidad.

Conversamos sobre las opciones que tiene una familia empresaria para afrontar el crecimiento de sus negocios por la vía de las operaciones corporativas, conociendo las implicaciones que tiene, no solo para el negocio, sino también para la familia y el patrimonio.

Ponentes:

José Ramón Sanz

Fundación Numa

Presidente

Óscar Murillo

Martínez Echevarría

Socio de Derecho Mercantil

Intervenciones:

José Ramón Sanz, presidente de la Fundación Numa, comenzó desmontando el mito de que las empresas familiares no sobreviven más allá de la tercera generación, e hizo reflexionar a los asistentes sobre el concepto de legado. 

Cada familia entiende el legado de una manera propia, y única, pero la mayoría saben que no se limita al patrimonio económico, sino que incluye valores, cultura, conocimientos, relaciones y propósito. Incluso en algunos casos, el legado no consiste en transmitir la empresa a descendientes, sino en asegurar la preservación y continuidad de una actividad estratégica que tiene un propósito e impacto social.
La Fundación Numa propone una definición integradora: “todo aquello que una familia empresaria desea enriquecer y transmitir para conservar a las siguientes generaciones.”

En cualquier caso, entender y conocer qué compone el legado familiar es el primer paso para embarcarse en cualquiera de las muchas operaciones corporativas que se pueden llevar a cabo en la empresa.

Para Sanz el crecimiento se construye principalmente a través de operaciones corporativas, ya que el crecimiento orgánico es más lento y muchas veces casi imposible. Las familias crecen, y si los miembros de la familia quieren mantener el patrimonio per cápita es necesario que crezcan diversificando y llevando a cabo estrategias de expansión e innovación. 

Óscar Murillo, socio de M&A y Corporate Law en Martínez-Echevarría, habló de la figura del socio o inversor financiero como una herramienta de crecimiento que además de acceso al capital, puede conllevar beneficios como la innovación, la visión externa, la profesionalización o la expansión internacional. Indicó también algunos de los temores habituales de los empresarios a la hora de dar entrada a los socios: la pérdida de control, el choque cultural o la pérdida de identidad familiar son algunos de ellos. 

Todos estos temores se minimizan o disipan si se elige bien el socio, alineando valores y objetivos, y estando bien preparado. La preparación pasa por tener unas cuentas claras y transparentes, un gobierno corporativo profesional, que implica, entre otras cosas comunicación entre los miembros de la familia y un modelo de toma de decisiones consensuado.

La preocupación de los empresarios familiares sobre los problemas de sucesión fue otro de los temas que afloraron en la conversación. Alguno de los presentes habló de sus hijos, quienes no quieren continuar con la empresa familiar, y prefieren elegir carreras en la administración pública, teóricamente más seguras y estables.

Se enumeraron varias razones para esta falta de vocación empresarial como la imagen negativa del empresario que se difunde en los medios, un sistema educativo protagonizado por funcionarios que no transmiten valores empresariales, una cultura del esfuerzo debilitada, y un desconocimiento que hace que muchos jóvenes no reconozcan como empresarios, aunque lo sean, a las personas que admiran. 

También se señaló que la búsqueda de seguridad por parte de los jóvenes puede ser una reacción al entorno de gran incertidumbre en el que vivimos, y otra razón por la cual no quieran aventurarse en actividades empresariales.

El presidente de la Fundación Numa afirmó que tampoco ayuda el que algunos sigan defendiendo el modelo clásico de relevo generacional, donde un miembro es sustituido por otro. Es un modelo caduco porque entiende la sucesión como un momento puntual en vez de un proceso continuo, donde cada generación incorpora su impronta. Por ello aboga por un modelo más flexible que mantenga la actividad de los miembros de la familia que quieren seguir aportando en la empresa, aunque puedan cambiar de rol y donde las distintas generaciones entienden la empresa como una herramienta. 

Muchas familias transmiten el espíritu empresarial, y las nuevas generaciones siguen creando empresas, bajo nuevas formas, nuevos modelos, digitales, con lógicas distintas, pero con el mismo objetivo de siempre: crear riqueza para la familia y para la sociedad.

Es un hecho constatado que la empresa familiar tiene un papel insustituible en la creación de riqueza, empleo y cohesión social, y su defensa y fortalecimiento debiera ser un objetivo para los gobiernos y las instituciones. Esto es lo que piden los empresarios familiares que trabajan cada día por la continuidad de sus empresas.

En colaboración con:

2006

Nace Fundación NUMA

En 2007, el proceso de reflexión familiar iniciado el año anterior culmina con la creación de la Fundación Numa. La familia Sanz Gras se da cuenta de que la necesidad de conocimiento, de no repetir los errores del pasado y de dar respuesta a los desafíos del futuro son vividos y experimentados por muchas familias empresarias. Por ello, deciden compartir con otras familias y colectivos lo aprendido con el estudio, con el trabajo de campo y en el programa PWM de Chicago.

2006-2009

Consolidación del Grupo NUMA

2006 es el inicio de una nueva etapa. Don José Ramón Sanz, doña Marisa Gras y sus dos hijos, Jorge y Alejandro, comienzan un periodo de reflexión que lleva a la creación de un Consejo de Familia presidido por Dña. Marisa Gras, donde se tratan temas estrictamente familiares, y el Consejo de Administración del Grupo Numa, presidido por D. José Ramón.

 

Conscientes de que la familia se enfrentaba a una nueva etapa, decide buscar formación. En 2007 la familia asiste al curso de gestión del patrimonio familiar que imparte Stuart Lucas en la Universidad de Chicago, un referente en todo el mundo. Como resultado, se hace más clara la visión global y se encuentran respuestas a algunas de las inquietudes de la familia.

 

En 2009 se firma la constitución familiar. Se realiza el diseño y la construcción de la organización y del sistema de gobernanza del Grupo NUMA. Alejandro y Jorge comienzan sus actividades empresariales individuales. 

 

En 2007, se crea la Fundación Numa.

 

Conscientes de que la familia se enfrentaba a una nueva etapa decide buscar formación. En 2007 la familia asiste al curso de gestión del patrimonio familiar que imparte Stuart Lucas en la Universidad de Chicago, un referente en todo el mundo. Como resultado, se hace más clara la visión global y se encuentran respuestas a algunas de las inquietudes de la familia.

2005

Continuidad del proyecto empresarial

En 2005, la familia Sanz Gras integra Dalphimetal en TRW Automotive, cuyas actividades eran complementarias. Tanto clientes como trabajadores apoyaron esta decisión que, en años posteriores, se demostró que fue la más adecuada para la continuidad del proyecto de Dalphimetal.

 

Tras darse a conocer el acuerdo, gran parte del personal de Dalphimetal hace llegar la familia su agradecimiento por los años pasados y las decisiones tomadas para asegurar el crecimiento y continuidad de Dalphimetal España.

1995-2005

Actividades de innovación

En estos años, se generaliza el uso de los airbags clocksprings y Dalphimetal aprovecha la oportunidad de introducirse en este nuevo mercado con el apoyo de Petri, coinventora del airbag con Mercedes.

 

Desarrollo de la segunda capa de piel que redujo el coste del volante de cuero en un 50%, generalizando así su uso.

 

Desarrollo y producción del primer esqueleto de magnesio reciclable y reutilizable de volante, reduciendo su peso un 40%.

Desarrollo internacional

Se fundan nuevas empresas con la participación de PETRI AG:  DMP, DMI y DMS. Y se crean, también, los centros de I+D en Vigo, Valladolid, Portugal el Reino Unido y Francia.


Entrada en Francia a través de la compra de la división de volantes de Faurecia.

Comienzo de actividades en Portugal con la creación de Dalphimetal Portugal junto con PETRI AG.


Presencia en Turquía a través de la participación minoritaria junto con PETRI en la sociedad PIMSA DIREKSIYON – Turquía.


Y damos respuesta a la presencia global de nuestros clientes a través del cruce de capital con la sociedad Nihon Plast, empresa familiar japonesa con presencia en EEUU y Asia.

1992

Comprometidos con la sociedad

En 1992 Dalphimetal firma un acuerdo con la ONCE para la apertura de tres Centros Especiales de Empleo para fabricar volantes de cuero, que crearían 400 puestos de trabajo para personas con discapacidad. Se trata de un trabajo que exige tiempo, esmero y unas manos expertas. Llegarán a producir 2,5 millones de volantes al año.

 

Dalphimetal recibe varias premios por estos centros,  entre ellos, el premio INSERTA, en reconocimiento a la labor social de esta iniciativa.

1990

Separación familiar de actividades

En 1990 las distintas ramas de la familia Castellón deciden separar sus actividades industriales a través de un intercambio de acciones entre las distintas empresas de la familia. La familia Daumal Castellón se queda Castellón S.A., mientras que las familias Gras Castellón y Sanz Gras continúan con su actividad en Silenciadores PCG y con el desarrollo de Dalphimetal España.

1987

Alianza con Petri: los airbags

En 1987 la empresa alemana Petri, líder mundial en volantes, entra en el capital de Dalphimetal y da soporte a la expansión internacional. En etapas posteriores comenzará la exportación para la UE y posteriormente se abrirán plantas en el norte de Portugal, Túnez, Francia y Turquía.

1974

Dalphimetal y el primer volante de Poliuretano

Don Luis Gras y su esposa doña Nuria Castellón crean en 1974 Dalphimetal España tras conseguir una licencia técnica de la empresa francesa del mismo nombre. En su arranque se dedicará a fabricar los primeros volantes de poliuretano.

 

En 1975 don José Ramón Sanz entra en la familia Gras al contraer matrimonio con doña Marisa Gras Castellón. Desde el primer día se incorpora a las empresas de la familia y pasa junto a su esposa, que ya colaboraba en los distintos negocios familiares, a ser accionistas de Dalphimetal.

 

Don José Ramón Sanz empieza su andadura profesional en las plantas de producción de Dalphimetal España, recorriendo sucesivamente todas las áreas de la empresa hasta llegar a ocupar la presidencia y su dirección general.

 

El lema de la familia es “El cliente es el rey”. Aplicado con rigor y profesionalidad conduce a Dalphimetal a una rápida expansión que comienza en España, con la construcción de fábricas en Vigo, Porriño y Valencia.

1924

Los comienzos

En 1924 don Pedro Castellón, excelente mecánico, abre en Barcelona un taller para reparar automóviles. Ante la escasez de medios y materias primas de la época, comienza a producir en su taller los cables y piezas que necesitaba para las reparaciones que le solicitaban.

 

De esta forma comienza la andadura profesional de la familia Castellón, en la que poco a poco y a pesar de lo inhabitual para la época se van incorporando al negocio las tres hijas del matrimonio de don Pedro Castellón y doña Ana García.

 

En 1947 don Luis Gras pasa a formar parte de la familia Castellón al contraer matrimonio con doña Nuria Castellón, segunda hija de don Pedro y doña Ana, y se incorpora a la empresa.

 

Poco después se abre en Barcelona el primer taller de fabricación de cables de acelerador, embrague y freno para el recambio del automóvil.

1950

El negocio crece

Apoyado por su esposa Nuria y por el resto de la familia, don Luis Gras, hombre emprendedor y entusiasta, decide comenzar una nueva aventura en Madrid, y en 1950 el matrimonio Gras abre otro taller en lo que es hoy la sede de la Fundación NUMA.