En las primeras etapas de una empresa familiar es habitual mezclar lo personal, lo familiar y lo empresarial. Ese cruce de planos no es un error: suele ser la base del crecimiento. El reto aparece cuando el proyecto madura, genera excedentes y aumenta su complejidad. ¿Cómo poner orden, reducir riesgos y pensar en el largo plazo? Esta jornada propone recorrer ese momento de transición, entender por qué aparece y cómo abordarlo sin perder agilidad ni compromiso familiar.