La reputación empresarial y el compromiso de las nuevas generaciones, clave de la continuidad

¿Cómo lograr que las nuevas generaciones elijan formar parte del futuro de la empresa familiar?

¿Qué mueve realmente a los jóvenes de hoy? ¿Cómo entienden el trabajo y qué necesitan para sentirse atraídos por el proyecto familiar? Su motivación, sus valores y su manera de aprender son diferentes, y comprenderlo es clave para asegurar continuidad. Darles espacio, permitirles explorar, conectar con sus intereses y ofrecerles participación temprana convierte la empresa familiar en un lugar donde puedan crecer sin renunciar a su identidad.

Exploramos:

  • Qué valores y expectativas definen a las nuevas generaciones.
  • Cómo despertar vocaciones empresariales sin imponer caminos.
  • Qué papel juega la participación temprana en el sentido de pertenencia.
  • Cómo crear espacios de autonomía que conecten talento y legado.
  •  

Ponentes:

Sara Molero

CEIM

Secretaria General

José Ramón Sanz

Fundación Numa

Presidente

Óscar Romera

Ayuntamiento de Madrid

Coord. de Economía, Comercio y Consumo

Daniel Rodríguez

Comunidad de Madrid

Viceconsejero de Economía y Empleo

María José Martín

Universidad Pontificia de Comillas - ICADE

Profesora

Óscar García

Supergabla

Director de RRHH

Patricia Rueda

Grupo Rupama

Directora General

Javier Sanchidrián

Grupo Mas

Director de Operaciones

“Para que haya continuidad tiene que haber continuadores."

El pasado 31 de mayo la Fundación NUMA y CEIM – Confederación Empresarial de Madrid-CEOE organizaron una jornada titulada Empresa familiar: la reputación empresarial y el compromiso de las nuevas generaciones, clave de la continuidad. Abrieron el evento Sara Molero Palomino, secretaria general de CEIM, Daniel Rodríguez Asensio, viceconsejero de Economía y Empleo de la Comunidad de Madrid, y Óscar Romera Jiménez, coordinador de Economía, Comercio y Consumo del Ayuntamiento de Madrid.

Sara Molero destacó la relevancia de las empresas familiares para la economía madrileña, y agradeció al Ayuntamiento y a la Comunidad su presencia en este evento y su compromiso con las empresas en Madrid. También agradeció la labor realizada por la Fundación Numa, y el empeño con que se había preparado la jornada.

Ayuntamiento y Comunidad de Madrid

Óscar Romera destacó que, frente al discurso crítico con la figura del empresario, lo que hay que hacer es “apoyarles sin complejos”. Y para ello, las Administraciones Públicas tienen que ofrecer estabilidad, seguridad jurídica e impuestos bajos, y ese es el empeño del Ayuntamiento, según apuntó Romera. También destacó el espíritu de colaboración que tiene la administración local con la Comunidad de Madrid.

Precisamente el representante de la Comunidad, Daniel Rodríguez Asensio, tomó después la palabra para decir que él es liberal, y que la empresa familiar “aúna dos instituciones que desde la Comunidad protegemos e impulsamos: la propiedad y la familia”. Coincidió con Óscar Romera en cuál debe ser la postura de las Administraciones Públicas sobre las empresas. Y aseguró que, en ese sentido, la Comunidad de Madrid tiene “la fiscalidad más justa de España y una de las más justas de Europa”, y destacó el esfuerzo por desregularizar y favorecer la competencia. “No damos ayudas, pero tampoco ponemos trabas”. Como resultado de todo ello, Madrid “tiene la capacidad de atraer y retener talento”.

Los empresarios deben construir su propio relato
Una vez presentado el acto, comenzó la primera intervención, a cargo de José Ramón Sanz Pinedo, presidente de la Fundación Numa. Sanz presentó las conclusiones de un informe sobre la cuestión que convocaba a todos: la imagen de los empresarios, el papel de las nuevas generaciones en la continuidad de las familias empresarias, y el fomento de las vocaciones empresariales.

José Ramón Sanz comenzó por señalar que hay casi 700.000 empresas que buscan una sucesión para continuar su actividad. Sanz mostró su preocupación por la desafección de las nuevas generaciones. Una situación que no es ajena a “la presión mediática” que hay contra la figura del empresario. El Consejo de Empresa Familiar de CEIM-CEOE, que preside José Ramón Sanz, ha recabado la opinión de John Muller, Gerardo Iracheta Vallés y Arturo de las Heras García para atender esta cuestión. Una de las principales conclusiones es que los empresarios “tenemos que construir nuestro propio relato”.

Los signos de identidad de las distintas generaciones
Le siguió la intervención de María José Martín Rodrigo, profesora del Departamento de Gestión Empresarial de Universidad Pontificia Comillas ICAI-ICADE, quien mantuvo un diálogo con el consejero de la Fundación Numa, Ricardo Molina Oltra. Éste planteó la cuestión que iban a tratar en la sesión con estas palabras: “¿Cuáles son los signos de identidad de las nuevas generaciones y argumentos para potenciar las vocaciones empresariales? Porque, en definitiva, para que haya continuidad tiene que haber continuadores”. Esta es la cuestión que intentó resolver María José Martín en los siguientes minutos.

La profesora comenzó dándole las gracias a la Fundación Numa por haber vuelto a contar con ella para un evento como este. “Hay que agradecer el trabajo” que hacen las empresas familiares, “su trabajo, su esfuerzo, la contribución económica y social que están haciendo por el crecimiento de las distintas comunidades y sobre todo en tiempos difíciles”.

¿Qué quieren las generaciones más jóvenes? ¿Cuáles son sus expectativas en la vida? ¿Qué valores tienen? La respuesta a estas preguntas nos permitirá entenderlas en su decisión de sumarse o no a las empresas familiares o, al menos, al espíritu emprendedor que tiene la familia. “La generación zeta ya está aquí”, señala María José Martín. “Están en ese tramo de entre los 17 y los ventipico años”.

Ellos quieren estar presentes en la vida empresarial, dice la profesora. Pero tienen sus propios intereses, sus propias señas de identidad que les distingue de la generación Y (milenial), y de la X. Esos valores, o esas formas de entender la vida, no son arbitrarios. “Son el fruto del momento en que nacemos, y del entorno en que crecemos y nos formamos”.

Dos crisis

Por ejemplo, la globalización ha hecho que el entorno laboral sea mucho más competitivo, y “los baby boomers hemos tenido que buscar nuestro espacio con un esfuerzo y con un trabajo duro”. Por otro lado, quienes tienen en torno a 40 años o más son exigentes con el entorno laboral, pero no quieren renunciar a la vida personal y familiar. De modo que son muy exigentes con ese aspecto; son “muy peleones con la corresponsabilidad, con la conciliación, etcétera”, dice Martín.

Quienes están en la treintena “son unos terremotos, porque éstos tienen una formación bárbara”, gracias al esfuerzo de sus padres por dársela. Y han gozado de “una oferta maravillosa por lo que se refiere a los conocimientos instrumentales”, como pueden ser los idiomas. También tienen la conciencia de “crecer en lo emocional”. Pero les ha tocado la experiencia de vivir dos crisis: la financiera del 2008 y la impuesta por la respuesta ante la Covid. Y esto les ha hecho replantearse la vieja cuestión de si trabajar para vivir o vivir para trabajar. Y optan por la primera de las opciones.

Abrir la puerta a los más jóvenes

Pero “como decía antes José Ramón”, en referencia al presidente de la Fundación Numa, “no nos queda más remedio que buscar el encuentro de todas estas generaciones y la intersección” entre los valores de cada generación.

“Entonces”, se plantea María José Martín, “¿qué podemos hacer?”. La primera tarea es encontrar el modo en que se sumen, “porque son como yeguas salvajes, de verdad. Son libres”. Así que hay que buscar el modo en el que puedan desarrollar sus potencialidades; “que se sientan atraídos por los proyectos que les ofrecemos, y que estos proyectos conecten con sus intereses”. Y hay que buscar esas alternativas, “porque las hay”, incide la profesora de ICADE.

Por otro lado, “Yo creo que una manera de no ahuyentar a nuestros herederos es concederles ese espacio de autonomía, ese campo por el cual ellos pueden salir, experimentar, adquirir competencias instrumentales que luego puedan transferir, si es el caso, a la empresa familiar”, añade la profesora de ICADE.

Darles un papel temprano

Ricardo Molina le invitó, en ese punto, a hacer un recorrido temporal, biográfico, que nos ayude a entender qué se puede hacer en cada momento. El período hasta los 17 años es “muy interesante para poder afianzar precisamente esos principios y esos valores”, dice Martín. Valores que se enseñan con el ejemplo: “Siendo modelo e invitando a los demás a la pasarela”. Y con la pasarela se refiere a que puedan realizar alguna tarea, o incluso a participar en parte de una junta anual. “Pero el secreto en esa edad es ser modelo e inspirador y dando cauce de participación en ese tipo de actividades”.

Ese período es en el que ellos “van adquiriendo el sentido de pertenencia a la familia y al negocio de la familia, y lo hacen suyo”. Hay que hacer actividades “que hagan urdimbre afectiva y que los chicos de una familia se sientan partícipes de todo”.

Llega la mayoría de edad y comienzan los estudios universitarios o la orientación profesional. ¿Qué debe hacer la familia? María José Martín explicó que, por su profesión de profesora, ha tenido la oportunidad de conocer a multitud de jóvenes. Y ha llegado a la conclusión de que ante todo “a los jóvenes hay que dejarles hacer aquello que a ellos les interesa muchísimo”.

El motor de la motivación

Sus intereses pueden no coincidir con los intereses inmediatos de la empresa familiar, pero señala que hay un elemento muy importante y que no siempre se tiene en cuenta: “La motivación intrínseca es el secreto del éxito profesional”. Contó el hecho de un hijo suyo, que eligió una carrera en principio con menos salidas profesionales que otras, pero que a él le apasionaba.

La respuesta de los padres fue decirle que, si seguía por su propio camino, estará orientado a aprender. Y después de la carrera, y siguiendo sus propios intereses, a lo mejor hace un Máster que le acerca a otro sector del mercado. Pero siempre con ese motor de la motivación funcionando. Y fue lo que ocurrió. Después de unos años trabajando en su campo, cambió de sector, hizo un Máster en marketing digital, y se ha montado por su cuenta.

Pero ese motor se puede estropear si la intervención o injerencia de la familia es lo suficientemente intensa. “He visto, a lo largo de mi vida en la universidad, y con cargos en las jefaturas de estudio, muchas carreras profesionales truncadas”, advierte.

Empresa familiar: un viaje de ida y vuelta
Ricardo Molina introdujo entonces otra etapa en la vida: “Vamos a hablar en positivo y pensemos que tenemos un hijo que tiene ese orgullo de pertenencia, y que quiere continuar. ¿Qué hacemos? Molina sugirió encaminar su formación desde una perspectiva amplia. María José Martín añadió otra consideración: “Bueno, yo en realidad lo que les aconsejaría, aparte de una formación empresarial, es tener experiencias fuera”.

Estudiar o trabajar fuera amplía la perspectiva personal, pues se conoce otra forma de hacer las cosas. Por eso hay que animarlos a que tengan un trabajo fuera “de crecimiento y de desarrollo personal que lo van después a canalizar en su trayectoria profesional”. También sugirió que se acercaran a las tecnologías que están transformando el mercado, como el big data o la inteligencia artificial.

Ricardo Molina le preguntó entonces sobre la sobre preparación que tienen muchos jóvenes; una realidad que María José Martín reconoció que se está dando. Si no se gestiona bien, dice, puede generar frustración y desmotivación. Hay que decirles: “Oye, esta es la empresa que yo fundé. ¿Hay manera de que tú la pongas en acción?”. Es decir, hay que “implicarles con retos y desafíos de modernización”, en los que ellos puedan contribuir.

En colaboración con:

2006

Nace Fundación NUMA

En 2007, el proceso de reflexión familiar iniciado el año anterior culmina con la creación de la Fundación Numa. La familia Sanz Gras se da cuenta de que la necesidad de conocimiento, de no repetir los errores del pasado y de dar respuesta a los desafíos del futuro son vividos y experimentados por muchas familias empresarias. Por ello, deciden compartir con otras familias y colectivos lo aprendido con el estudio, con el trabajo de campo y en el programa PWM de Chicago.

2006-2009

Consolidación del Grupo NUMA

2006 es el inicio de una nueva etapa. Don José Ramón Sanz, doña Marisa Gras y sus dos hijos, Jorge y Alejandro, comienzan un periodo de reflexión que lleva a la creación de un Consejo de Familia presidido por Dña. Marisa Gras, donde se tratan temas estrictamente familiares, y el Consejo de Administración del Grupo Numa, presidido por D. José Ramón.

 

Conscientes de que la familia se enfrentaba a una nueva etapa, decide buscar formación. En 2007 la familia asiste al curso de gestión del patrimonio familiar que imparte Stuart Lucas en la Universidad de Chicago, un referente en todo el mundo. Como resultado, se hace más clara la visión global y se encuentran respuestas a algunas de las inquietudes de la familia.

 

En 2009 se firma la constitución familiar. Se realiza el diseño y la construcción de la organización y del sistema de gobernanza del Grupo NUMA. Alejandro y Jorge comienzan sus actividades empresariales individuales. 

 

En 2007, se crea la Fundación Numa.

 

Conscientes de que la familia se enfrentaba a una nueva etapa decide buscar formación. En 2007 la familia asiste al curso de gestión del patrimonio familiar que imparte Stuart Lucas en la Universidad de Chicago, un referente en todo el mundo. Como resultado, se hace más clara la visión global y se encuentran respuestas a algunas de las inquietudes de la familia.

2005

Continuidad del proyecto empresarial

En 2005, la familia Sanz Gras integra Dalphimetal en TRW Automotive, cuyas actividades eran complementarias. Tanto clientes como trabajadores apoyaron esta decisión que, en años posteriores, se demostró que fue la más adecuada para la continuidad del proyecto de Dalphimetal.

 

Tras darse a conocer el acuerdo, gran parte del personal de Dalphimetal hace llegar la familia su agradecimiento por los años pasados y las decisiones tomadas para asegurar el crecimiento y continuidad de Dalphimetal España.

1995-2005

Actividades de innovación

En estos años, se generaliza el uso de los airbags clocksprings y Dalphimetal aprovecha la oportunidad de introducirse en este nuevo mercado con el apoyo de Petri, coinventora del airbag con Mercedes.

 

Desarrollo de la segunda capa de piel que redujo el coste del volante de cuero en un 50%, generalizando así su uso.

 

Desarrollo y producción del primer esqueleto de magnesio reciclable y reutilizable de volante, reduciendo su peso un 40%.

Desarrollo internacional

Se fundan nuevas empresas con la participación de PETRI AG:  DMP, DMI y DMS. Y se crean, también, los centros de I+D en Vigo, Valladolid, Portugal el Reino Unido y Francia.


Entrada en Francia a través de la compra de la división de volantes de Faurecia.

Comienzo de actividades en Portugal con la creación de Dalphimetal Portugal junto con PETRI AG.


Presencia en Turquía a través de la participación minoritaria junto con PETRI en la sociedad PIMSA DIREKSIYON – Turquía.


Y damos respuesta a la presencia global de nuestros clientes a través del cruce de capital con la sociedad Nihon Plast, empresa familiar japonesa con presencia en EEUU y Asia.

1992

Comprometidos con la sociedad

En 1992 Dalphimetal firma un acuerdo con la ONCE para la apertura de tres Centros Especiales de Empleo para fabricar volantes de cuero, que crearían 400 puestos de trabajo para personas con discapacidad. Se trata de un trabajo que exige tiempo, esmero y unas manos expertas. Llegarán a producir 2,5 millones de volantes al año.

 

Dalphimetal recibe varias premios por estos centros,  entre ellos, el premio INSERTA, en reconocimiento a la labor social de esta iniciativa.

1990

Separación familiar de actividades

En 1990 las distintas ramas de la familia Castellón deciden separar sus actividades industriales a través de un intercambio de acciones entre las distintas empresas de la familia. La familia Daumal Castellón se queda Castellón S.A., mientras que las familias Gras Castellón y Sanz Gras continúan con su actividad en Silenciadores PCG y con el desarrollo de Dalphimetal España.

1987

Alianza con Petri: los airbags

En 1987 la empresa alemana Petri, líder mundial en volantes, entra en el capital de Dalphimetal y da soporte a la expansión internacional. En etapas posteriores comenzará la exportación para la UE y posteriormente se abrirán plantas en el norte de Portugal, Túnez, Francia y Turquía.

1974

Dalphimetal y el primer volante de Poliuretano

Don Luis Gras y su esposa doña Nuria Castellón crean en 1974 Dalphimetal España tras conseguir una licencia técnica de la empresa francesa del mismo nombre. En su arranque se dedicará a fabricar los primeros volantes de poliuretano.

 

En 1975 don José Ramón Sanz entra en la familia Gras al contraer matrimonio con doña Marisa Gras Castellón. Desde el primer día se incorpora a las empresas de la familia y pasa junto a su esposa, que ya colaboraba en los distintos negocios familiares, a ser accionistas de Dalphimetal.

 

Don José Ramón Sanz empieza su andadura profesional en las plantas de producción de Dalphimetal España, recorriendo sucesivamente todas las áreas de la empresa hasta llegar a ocupar la presidencia y su dirección general.

 

El lema de la familia es “El cliente es el rey”. Aplicado con rigor y profesionalidad conduce a Dalphimetal a una rápida expansión que comienza en España, con la construcción de fábricas en Vigo, Porriño y Valencia.

1924

Los comienzos

En 1924 don Pedro Castellón, excelente mecánico, abre en Barcelona un taller para reparar automóviles. Ante la escasez de medios y materias primas de la época, comienza a producir en su taller los cables y piezas que necesitaba para las reparaciones que le solicitaban.

 

De esta forma comienza la andadura profesional de la familia Castellón, en la que poco a poco y a pesar de lo inhabitual para la época se van incorporando al negocio las tres hijas del matrimonio de don Pedro Castellón y doña Ana García.

 

En 1947 don Luis Gras pasa a formar parte de la familia Castellón al contraer matrimonio con doña Nuria Castellón, segunda hija de don Pedro y doña Ana, y se incorpora a la empresa.

 

Poco después se abre en Barcelona el primer taller de fabricación de cables de acelerador, embrague y freno para el recambio del automóvil.

1950

El negocio crece

Apoyado por su esposa Nuria y por el resto de la familia, don Luis Gras, hombre emprendedor y entusiasta, decide comenzar una nueva aventura en Madrid, y en 1950 el matrimonio Gras abre otro taller en lo que es hoy la sede de la Fundación NUMA.