El crecimiento y la diversificación se han convertido en condiciones necesarias para la competitividad de las empresas familiares. Pero dar ese salto —financiero, estratégico y organizativo— exige entender bien el contexto económico, ordenar la casa, y planificar con criterios sólidos de rentabilidad y sostenibilidad. Esta jornada mostró cómo las familias empresarias pueden anticiparse a los cambios, acceder a nuevas fuentes de financiación y tomar decisiones informadas que fortalezcan su continuidad a largo plazo y aseguren su Legado.
Exploramos:
Gregorio Izquierdo inició su intervención con un balance y una perspectiva sobre el escenario económico global. Afirmó que este año ha sido mejor de lo previsto, con un crecimiento modesto y alejado de recesiones graves o escenarios de estanflación. Sin embargo, subrayó que el contexto sigue marcado por la incertidumbre, con riesgos significativos como tensiones geopolíticas, políticas proteccionistas en Estados Unidos y desafíos estructurales en Europa y China.
En el caso de España, se ha observado un crecimiento sólido, impulsado por la demanda externa —especialmente el turismo— y el aumento poblacional. No obstante, la calidad de este crecimiento se ve comprometida por el protagonismo del consumo público financiado por deuda pública y aumento del déficit. La inversión empresarial sigue siendo baja, frenada por la incertidumbre, los elevados costes financieros y una presión fiscal excesiva.
“El consumo público no es crecimiento económico, es crecimiento estadístico”, afirmó Izquierdo, ya que el sector público, en general no genera riqueza, sino que la distribuye.
Fortalezas y desafíos
El experto destacó el impacto del cambio en los tipos de interés, que ha generado una fuerte amortización de deuda y frenado el consumo durante 2023-2024. Sin embargo, esta tendencia parece estar disminuyendo, lo que podría impulsar el consumo en el futuro.
El mercado laboral muestra señales de fortaleza, con un descenso en los niveles de desempleo. Además, los acuerdos de negociación colectiva han contribuido a mantener el empleo pese a la inflación, priorizando la estabilidad económica.
Por su parte, el turismo alcanzó máximos históricos, con un 40% más de gasto que en 2019. La diversificación en la procedencia y temporalidad de los turistas ha favorecido el superávit en servicios no turísticos.
En el mercado inmobiliario, a pesar del aumento de los costes de construcción y la incertidumbre regulatoria, se evidencia resiliencia. La inversión residencial, aunque ralentizada, se mantiene como un refugio en un entorno de tipos de interés elevados.
En contraste, la inversión en bienes de equipo es débil, afectada por altos costes financieros, impuestos y menor rentabilidad. El consumo público sigue en niveles elevados, financiando un déficit estructural que tensiona la carga fiscal.
Por último, los costes laborales, financieros y energéticos han aumentado considerablemente. Se estima que una de cada cuatro empresas cerrará el 2024 con pérdidas. Mientras las grandes empresas reportan un crecimiento del 6% en empleo, las pequeñas apenas crecen un 0,3%.
Tras analizar el panorama económico, Izquierdo compartió algunas reflexiones clave para el crecimiento empresarial en un entorno que describió como incierto, complejo y adverso, aunque con oportunidades a largo plazo gracias a dos grandes tendencias: digitalización y sostenibilidad.
“Los negocios más exitosos no son los que surfean la cresta de la ola, sino los que logran sobrevivir a los ciclos económicos y están, en los momentos de recuperación, mejor posicionados para poder aprovecharlos”.
Izquierdo resaltó que las crisis pueden generar riesgos y pérdidas, pero también abren oportunidades para las empresas que logran adaptarse y fortalecer su posición competitiva.
“Una empresa solamente funciona en un entorno competitivo si tiene ventajas diferenciadoras”.
Destacó la importancia de centrarse en nichos de mercado con potencial de crecimiento, especialmente para las empresas de menor tamaño. También subrayó la necesidad de ser cautelosos al diversificar: es menos riesgoso participar en actividades ya consolidadas, aunque las rentabilidades sean menores.
“La rentabilidad es la palanca de crecimiento. Sin rentabilidad no hay crecimiento sano y sostenible”.
La rentabilidad permite a las empresas cubrir el coste de capital, pagar impuestos y asumir los riesgos que conlleva su actividad, lo que les permite operar mejor en sus mercados naturales y ampliar su cuota de mercado.
Izquierdo señaló que, aunque las fusiones y adquisiciones pueden ser alternativas al difícil crecimiento orgánico, la fiscalidad y la alta presión tributaria en España, dificultan estas operaciones. Sin embargo, aquellas empresas que estructuran estas estrategias con equipos especializados y experiencia previa suelen lograr mejores resultados.
“El crecimiento y la escala no son sinónimos. Es mejor una empresa pequeña o mediana que crezca, que una empresa grande estancada. La empresa puede ser muy grande y, si no crece, no tenemos futuro”.
Destacó que es más sencillo integrar una empresa pequeña en una grande que fusionar dos de tamaños similares, lo que puede generar problemas como pérdida de control, acumulación de deuda y errores en la operación o integración, especialmente en contextos económicos cambiantes.
Asimismo, subrayó la importancia de “descargar la empresa”; es decir, desinvertir en activos de baja rentabilidad para liberar recursos y destinarlos a actividades de mayor crecimiento.
Para Izquierdo, el principal diferenciador de cada empresa es su capital humano, tanto el de los colaboradores como el del empresario.
Reconoció el papel clave del sector empresarial en la generación de empleo, riqueza y prosperidad, factores esenciales para el bienestar de la sociedad.
“Quien arriesga su patrimonio y crece en momentos de adversidad, compromete su vida, su idea, su ilusión con la empresa y con el crecimiento, merece ser identificado como el elemento que más contribuye al bienestar de la sociedad a largo plazo”.
Reproducimos un resumen de la entrevista realizada por Ricardo Molina, consejero de la Fundación NUMA, a la empresaria Blanca Hernández durante la jornada “Crecimiento y diversificación de la empresa familiar en el contexto de incertidumbre actual”. Tal y como indicó Ricardo Molina durante la presentación de esta conversación, Blanca es la tercera generación de una empresa familiar, el Grupo Ebro Foods, socia fundadora de la gestora Magallanes Value Investments y también de la socimi tu TECHÔ, enfocada en una inversión de impacto que busca soluciones para el sinhogarismo.
Ricardo Molina: Blanca, háblanos un poco de tuTECHÔ.
Blanca Hernández: tuTECHÔ es el resultado de mi recorrido personal y profesional. Me he movido siempre en dos mundos: por un lado en el social, porque desde hace veinte años llevo la Fundación de Ebro Foods, y eso me ha permitido estar en contacto con entidades sociales, y con situaciones de marginalidad. Y por otro lado, el mundo de las inversiones porque nosotros tuvimos un evento de liquidez cuando vendimos el negocio familiar a Ebro Foods y he sido siempre yo quien ha gestionado el patrimonio.
Esa experiencia me llevó a enamorarme de las inversiones, concretamente del value investing, y a fundar Magallanes. En los últimos años hemos descubierto la inversión de impacto, que combina la filantropía y la rentabilidad empresarial, y que nos ha llevado a fundar TuTECHÔ.
TuTECHÔ surge para resolver una necesidad, el sinhogarismo. Nació inspirado en historias de éxito de personas que han conseguido salir de la calle cuando se combina un acompañamiento profesional de una ONG y una vivienda. Detectamos que las ONGs tenían problemas para acceder a viviendas en el mercado libre, ya sea por precios o prejuicios. La socimi es un vehículo ideal porque fiscalmente es muy eficiente e inspira mucha confianza en el inversor. El inconveniente es que son costosas porque son muy rigurosas y transparentes, requiriendo dos auditorías al año, dos tasaciones, un proveedor de liquidez etc pero logramos apoyo probono de empresas del sector inmobiliario, financiero y de consultoría.
Esto hace que tuTECHÔ haya sido rentable desde el inicio, con beneficios suficientes para atraer inversores. También tenemos una fundación para apoyar a ONGs con menos recursos que no pueden pagar el alquiler. En lugar de poner el alquiler más barato y que éste no sea rentable, ayudamos desde la fundación.
Ricardo Molina: háblanos de ti y vuestra historia de familia. ¿Cómo empezáis y en qué momento entráis en Ebro Foods? ¿Cómo se transmite en tu familia la idea del crecimiento?
Blanca Hernández: crecí en una familia empresaria donde el negocio siempre estuvo presente. A la hora comer en la mesa solo se hablaba de arroz. He crecido en una familia donde el tema de la empresa está muy metido en nuestro ADN.
Mi abuelo, muy emprendedor, creó varios negocios, desde el arroz hasta el aceite o el chocolate. Fue mi padre y su generación quienes desarrollaron Herba. Yo nací en Sevilla, durante esa expansión. La venta e integración a Ebro Foods marcó un momento crucial para nuestra familia y nos permitió seguir creciendo.
Ricardo Molina: ¿desde pequeña tuviste claro que querías ser empresaria?
Blanca Hernández: siempre admiré a los empresarios. Aunque en casa nos dieron libertad para estudiar lo que queríamos. Yo estudié Empresariales, y aunque al principio no me atraía, me apasioné por el mundo financiero durante unas prácticas en una gestora en Madrid. La filosofía de Warren Buffet ,el value investment, me enamoró y ha marcado mi trayectoria. Porque es una aproximación a las inversiones como si estuvieras comprando un trocito de empresa, y tiene los mismos valores que te hacen triunfar como empresario: el largo plazo, la paciencia y la importancia del precio que pagas por las cosas.
Ricardo Molina: ¿y eso te llevó al family office y a Magallanes?
Blanca Hernández: a los 23 años asumí la gestión del family office, tras nuestro evento de liquidez. Aunque era joven, mi padre confió en mi pasión y me enseñó la importancia de la alineación de intereses en los negocios familiares. Decidimos invertir a largo plazo, enfocándonos en acciones. Al principio intenté gestionar las inversiones, pero pronto entendí que mi fortaleza estaba en seleccionar gestores únicos, incluso recorriendo el mundo para encontrarlos. Esa búsqueda me llevó a Iván Martín, con quien fundé Magallanes, una gestora independiente que refleja nuestros valores empresariales.
Ricardo Molina: ¿cómo combina tu familia lo individual con lo colectivo en sus proyectos?
Blanca Hernández: en Magallanes,aunque fue una iniciativa mía, mi familia es accionista en igualdad, porque todo lo que hacemos es para todos. La unidad familiar es clave en nuestros proyectos, incluso cuando surgen iniciativas ajenas a nuestro sector original.
Ricardo Molina: ¿Y cómo gestionáis Magallanes con el resto de la familia, con tus primos?
Blanca Hernández: mi abuelo tuvo doce hijos, pero fueron cuatro los que desarrollaron Ebro Foods. Tras la venta, dos ramas permanecimos unidas, gestionando juntos el family office y siendo principales accionistas. Pero en el proyecto de Magallanes la otra rama no participa, manteniéndonos como una única línea en este caso.
Ricardo Molina: hablemos de diversificación, que es uno de los temas de esta jornada. Vosotros habéis llegado a la excelencia en diversificación. ¿Eso es algo de lo que estáis contentos y lo recomendáis?
Blanca Hernández: no sé muy bien cómo llegamos a esto, porque fue un proceso fruto de la evolución y no algo planificado. Al principio se tiene todo en el negocio porque es tu vida. Pero al crecer o al tener un evento de liquidez, es importante separar parte del negocio familiar y crear inversiones independientes. A mí esto me llevó a montar una gestora, pero no tiene por qué ser así. En cualquier caso, nuestra experiencia ha sido buena.
Ricardo Molina: ¿si no hubieses montado Magallanes, habríais seguido con el family office como vía de diversificación o habríais hecho otra cosa?
Blanca Hernández: yo ahora digo que toda mi vida pasada fue para crear tuTECHÔ, pero mañana podría hacer otra cosa. En cualquier caso, lo que hacemos lo hacemos con pasión, trabajando catorce horas al día y los fines de semana. No sé qué habríamos hecho diferente, pero tampoco sé qué haremos mañana.
Tras la entrevista tuvo lugar un turno de preguntas en las que se pidió a Blanca que profundizará en la filosofía de value investing, dado que es una autoridad en la materia.
Blanca indicó que esta filosofía está muy cercana a los empresarios porque valoran el precio de las cosas. El value investing consiste en comprar barato y esperar el tiempo necesario para ganar. Requiere paciencia y visión a largo plazo. Hay confusión sobre el término, ya que el value investing no está reñido con el crecimiento, sino con aprovechar las oportunidades que ofrece un mercado volátil. Es clave analizar profundamente las compañías para evitar trampas de valor, y además es apasionante porque es mucho más fácil, y fiable, centrarse en las empresas que centrarse en las previsiones macroeconómicas.
Asimismo, otro asistente preguntó por qué tener un socio en la empresa familiar, que tiene siempre una visión de legado, y cómo gestionarlo, dado que, por ejemplo, se complican las decisiones de desinversión.
Blanca contestó que en su familia en general no tienen socios, o mantienen la mayoría accionarial. El caso de Magallanes es diferente porque ahí necesitaba un gestor que compartiera la filosofía value. Iván Martín era perfecto por su capacidad analítica, su temperamento y la falta de ego. Fue Martín quien tenía el sueño de crear una gestora independiente y pidió ayuda a Blanca. Blanca estuvo cuatro años estudiando la propuesta de Martín, y accedió siempre y cuando Martín se dedicara a invertir, mientras ella gestionara la empresa siempre pensando en el cliente y en un legado a largo plazo.
Magallanes tiene la particularidad de que no es un partnership como la mayoría de las gestoras, ya que esto podría desvirtuar la cultura empresarial en la que creen. No quieren ser un supermercado de fondos, sino mantener un tamaño manejable.
Por último, Blanca quiso incidir en la importancia de los valores empresariales. Considera que para su familia han sido fundamentales para lograr la continuidad. Están en cuarta generación y mantienen una relación de cariño, admiración y unidad. Para ellos, la empresa es lo primero y no permiten que los intereses personales la afecten. Cree que son esenciales la honradez, el trabajo, la creatividad y evitar el personalismo.
Además es conveniente tener en cuenta que las familias empresarias enfrentan riesgos al mezclar intereses empresariales y emociones. Es crucial ser conscientes de estos riesgos para prevenir conflictos.
José Miguel Maté, socio fundador de Tressis y Vicepresidente de EFPA, transmitió su visión sobre el contexto actual y ofreció consejos para afrontar el futuro próximo.
Calificó el crecimiento actual de la economía como un “crecimiento con anabolizantes”, porque está basado en el gasto público, lo que a medio y largo plazo va a crear desequilibrios, entre otras cosas es probable que siga aumentando la presión fiscal.
Las cifras muestran que en términos de PIB per cápita seguimos muy alejados de las medias europeas, y a diferencia de lo que está pasando en Europa, las empresas españolas siguen reduciendo su apalancamiento; esto puede deberse a problemas para obtener financiación o por la falta de atractivo para las inversiones.
Ciertamente, parece que España adolece de falta de atracción para los inversores. Por ello debemos ver que están haciendo nuestros competidores, qué está pasando en nuestro entorno para que se produzca esta falta de atracción.
Maté recurrió al dicho “EE.UU inventa, China copia, Europa regula”, para explicar el panorama geopolítico y cómo afecta a la inversión. El primer impedimento es la excesiva regulación europea.
Comparó esta situación altamente burocratizada de Europa con el cierre completo a la inversión de China y la desregulación y reducción del Estado que Trump ha anunciado para EE.UU.
Estas medidas serán beneficiosas para las empresas estadounidenses; las hará más atractivas y conllevará un impacto negativo para las europeas; claramente el dólar será la divisa más demandada.
En lo que se refiere al mercado de capitales chino y su cierre, considera que puede ser beneficioso para Europa, puesto que le permitirá atraer algo de capital. Pero, por otra parte los programas de I+D en tecnología y las materias primas le dan una ventaja muy clara a China. Si resuelve sus crisis de consumo interno e inmobiliaria, se convertirá en un importante polo de atracción.
Europa tiene que reaccionar si quiere seguir siendo competitiva; los recientes informes de Mario Draghi y Enrico Letta indican cuál debe ser el camino.
La falta de inversión europea se agrava en España si tenemos en cuenta que los propios inversores españoles invierten fuera. El tamaño de las empresas tiene mucho que ver, ya que la rentabilidad es menor, mientras que los costes iniciales de la inversión son los mismos independientemente del tamaño de la empresa. El inversor por tanto, se pregunta, si tiene sentido invertir en España.
En este sentido también en España vamos en sentido contrario de Europa, ya que, en nuestro país, el dinero se está dirigiendo al sector farmacéutico, al hotelero y al agroalimentario, y no al tecnológico que está en un segundo plano, mientras que en el resto del mundo es el sector principal de inversión.
Ante esta situación Maté propone el crecimiento, las empresas españolas deben crecer en tamaño pero también en competitividad.
El crecimiento requiere inversión, principalmente inversión en formación, y compaginar esas inversiones con inversiones en I+D. Esta estrategia permitirá a los empresarios diversificar, pero diversificar con sentido y para ello es necesario planificar.
Aunque la mayoría de las empresas siguen recurriendo a la financiación tradicional, bancaria, existe un ecosistema que está buscando empresas españolas en las que invertir.
En los últimos años, ha surgido una nueva industria, los llamados search funds (literalmente “fondos de búsqueda”); una nueva especie de fondos de inversión, compuestos por gente joven que abandona una carrera más tradicional para coinvertir en empresas familiares que carecen de heredero.
Estas compañías, junto con las calificaciones (los famosos ratings), son maneras de acceder a los ecosistemas de financiación alternativa que ya existen. Es crucial entender este mundo, porque, como dijo, “somos demasiado pobres para comprar barato” y, desde luego, hacer “todo por nuestra cuenta” siempre conllevará el riesgo de que las cosas salgan mal.
Además el acceso al crédito bancario tradicional va a ser más difícil por los nuevos requisitos de información de sostenibilidad que, a partir de 2026, los bancos exigirán a todas las empresas. Pero hay otras maneras de acceder al capital, como son las alianzas estratégicas.
Las operaciones corporativas son otro camino para el crecimiento. Maté es consciente del miedo de los empresarios, especialmente de los empresarios familiares, a perder el control pero la entrada de un socio no siempre implica pérdida de control y además, si conlleva crecimiento, genera oportunidades para desarrollar nuevas actividades empresariales. Es decir, se produce la deseada diversificación que ayuda a minimizar los riesgos.
Más allá del crecimiento, y a lo largo de toda su intervención, Maté hizo numerosas recomendaciones a los empresarios familiares como la importancia de tener separado el patrimonio familiar del empresarial para evitar problemas fiscales, invertir en formación y en innovación y aprovechar las deducciones fiscales que conllevan, planificar siempre a medio y largo plazo, profesionalizar el equipo directivo, buscar un consejero lo más independiente posible, y acudir a los asesores especializados para que nos ayuden a configurar la estructura óptima de nuestro negocio desde el punto de vista societario y fiscal.
José Miguel Maté concluyó que, a pesar de la incertidumbre, que existe y seguirá existiendo, los empresarios tienen que seguir adelante, optimistas pero conocedores del entorno para aprovechar las oportunidades y aplicar las recetas que sabemos que devienen en crecimiento.