El capital familiar, impulsor del crecimiento y la continuidad multigeneracional en los negocios familiares

2 febrero, 2017

PILAR GARCÍA JIMÉNEZ Y BEATRIZ VELASCO

El pasado 16 de noviembre, la Fundación Numa, en colaboración con CEIM, la Cámara de Comercio de Madrid y la Universidad de Chicago Booth School of Business, y el patrocinio de PWC y Sastrería financiera, celebraron la primera Jornada del sexto Ciclo de Jornadas sobre Empresa Familiar dedicada, en esta ocasión, a la continuidad multigeneracional.

DESCARGUE LAS CONCLUSIONES DE LA JORNADA

El evento reunió a más de un centenar de asistentes en la sede de la Cámara de Comercio de Madrid. A lo largo de las distintas ponencias, la Fundación Numa propuso un modelo de continuidad basado en la cooperación multigeneracional que supone una evolución del modelo clásico de relevo o sucesión generacional en los negocios familiares. Este modelo aporta una visión global de todos los aspectos que una familia empresaria debe considerar para afrontar con éxito la continuidad a lo largo de generaciones, y está basado no solo en los modelos teóricos existentes sino también en las vivencias y experiencias de cientos de familias con las que la Fundación ha tomado contacto en estos últimos diez años.

El Palacio de Santoña, sede del Cámara de Comercio de Madrid, acogió a un centenar de empresarios familiares asistentes a este 6º ciclo de jornadas de empresa familiar.

El Palacio de Santoña, sede del Cámara de Comercio de Madrid, acogió a un centenar de empresarios familiares asistentes a este 6º ciclo de jornadas de empresa familiar.

El Presidente de la Comisión de Empresa Familiar de la Cámara de Comercio de Madrid, Ángel Asensio, introdujo la Jornada resaltando la gran contribución que las empresas familiares realizan en términos de empleo y aportación al PIB. En esta misma línea, Rosario Rey, Directora General de Economía y Política Financiera de la CAM, recordó que las empresas familiares suponen casi el 90% de las empresas en España y actúan como factor generador de riqueza y empleo. La innovación, la internacionalización y la comunicación son los principales retos a los que se enfrentan.

 

Las bases de la cooperación familiar
se establecen en la primera generación

José Ramón Sanz presentó el modelo de continuidad de la Fundación Numa

José Ramón Sanz presentó el modelo de continuidad de la Fundación Numa

José Ramón Sanz, Presidente de la Fundación Numa, comenzó la jornada abordando el contexto y dimensiones de la continuidad de los proyectos empresariales de las familias empresarias. Empezó señalando que el propósito de la familia empresaria es generar riqueza para conseguir el bienestar de su familia y la sociedad, con vocación de trascendencia a través de generaciones. Repasó la evolución del conocimiento en el área de empresa familiar destacando el magnífico estudio de Anderson y Reeb (2003) en el que demostraron que las empresas familiares, al contrario de lo que se creía hasta entonces, eran más rentables que las no familiares, y la gran aportación de Zellweger, Nason y Nordqvist (2011, FBR) que lograron poner el foco del análisis en la familia empresaria y su capacidad empresarial al ir transformando y adaptando su portfolio de negocios a lo largo del tiempo. Para Sanz la familia empresaria es, ya desde la primera generación, un sistema social. Hoy en día, debido a la alta esperanza de vida, es frecuente que convivan tres generaciones familiares, con diferentes experiencias, formaciones y propósitos vitales. Por ello, aseguró, “es especialmente importante sentar las bases de la cooperación ya desde la primera generación” y tener en cuenta que la familia política es un factor que hay que gestionar.

 El entorno donde la familia desarrolla los negocios es global, complejo, cambiante e impredecible, afirmó Sanz, y abogó por un modelo integral de continuidad de cooperación familiar multigeneracional. Para el ponente, la crisis puso de manifiesto que muy pocas familias contaban con una estrategia global de riesgos de sus activos empresariales, financieros y que tuviera en cuenta los riesgos familiares, como el reputacional. Esta estrategia, dijo, “debería desarrollarse a partir de un concepto de patrimonio familiar mucho más amplio que el tradicional de empresa familiar” que incluye activos empresariales y financieros compartidos por toda la familia e individuales de cualquiera de sus miembros, así como el capital familiar.

A continuación, habló de la compleja naturaleza de la continuidad de las actividades empresariales de las familias empresarias y describió sus cinco dimensiones:

  1. La cohesión multigeneracional.
  2. Conservación del patrimonio financiero.
  3. Sostenibilidad de las actividades empresariales.
  4. Mantenimiento del liderazgo familiar y empresarial.
  5. Transmisión patrimonial y control del holding

 

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Sanz concluyó su ponencia afirmando que “la familia empresaria deberá gestionar estas cinco dimensiones para que sus actividades empresariales continúen por generaciones”.

En la segunda ponencia, el presidente de la Fundación Numa abordó el marco teórico de la cooperación multigeneracional de las familias empresarias. La familia, expuso Sanz, deberá consensuar su modelo de familia a partir de sus signos de identidad comunes. Y declaró que, aunque hay muchos modelos, “la Fundación Numa propone el modelo de confederación de dinastías, un modelo amplio y abierto”.

Los signos de identidad condicionarán
el modelo de familia y su perímetro de cooperación

En una confederación de dinastías cada persona crea su Dinastía Familiar, decide libremente una cesión parcial de su soberanía y se compromete con el proyecto común de la familia, sin renunciar a los atributos de su propio proyecto individual, de su dinastía. Esta tipología de familia marcará el modelo de convivencia y cooperación familiar: en definitiva, su sistema de gobierno, remató Sanz.

 

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Para poner en marcha la cooperación familiar multigeneracional Sanz sugirió concretar previamente el perímetro y marco de su cooperación y propuso que el perímetro de cooperación englobe todo el patrimonio familiar. También incidió en que el capital familiar -y no los activos empresariales o financieros- es la verdadera riqueza de la familia y garantía de su trascendencia, ya que impulsa el crecimiento y la continuidad multigeneracional del proyecto familiar. A continuación, expuso que la familia empresaria deberá consensuar las características de su marco de cooperación. Después recomendó establecer un código de comportamiento personal, social y empresarial para evitar posibles riesgos familiares de determinadas actitudes o acciones inadecuadas por parte de algún miembro de la familia que pudieran poner en peligro el proyecto familiar común.

El capital familiar impulsa el crecimiento
y la continuidad multigeneracional de los negocios familiares

Alberto Brito, Director General de la Fundación Numa, realizó la tercera ponencia, centrada en la ejecución; es decir, en cómo poner en práctica el modelo de continuidad presentado anteriormente por Sanz. Así, describió el proceso de reflexión familiar como “una magnífica herramienta de cooperación familiar multigeneracional”. Aunque en el proceso es recomendable contar con diversos consejeros y asesores, afirmó, “la familia empresaria es la protagonista y principal gestora del proceso”.

 La familia es protagonista y gestora del proceso de reflexión familiar

Alberto Brito, Director de la Fundación Numa, destacó la importancia del Proceso de reflexión familiar para la continuidad de las actividades empresariales.

Alberto Brito, Director de la Fundación Numa, destacó la importancia del Proceso de reflexión familiar para la continuidad de las actividades empresariales.

Brito definió el proceso de reflexión familiar como “un camino de aprendizaje continuo, convivencia y cooperación que, mediante un diálogo estructurado, consigue identificar los signos de identidad comunes a toda la familia”. Es importante, resaltó, “que la familia acuerde el perímetro y las características del marco de cooperación multigeneracional”. Esto permite, aseguró, “construir una organización competente y comprometida con la implementación de los acuerdos y las expectativas de la familia empresaria”.

El proceso de reflexión es un camino,
no un destino

Aunque el proceso consta de tres fases, el Director de la Fundación Numa puso especial énfasis en las fases de preparación y de ejecución. Resaltó que, para iniciar la fase de preparación, es fundamental que todos los miembros de la familia empresaria estén decididos a llevarla a cabo de forma responsable y, llegado el momento, a asumir el compromiso de ejecutar lo acordado.

Para iniciar el Proceso de Reflexión Familiar cada familia debe estar
preparada para el dialogo y decidida a asumir los compromisos

La fase de preparación, prosiguió, “comienza con una reflexión individual de cada miembro de la familia empresaria en la cada uno deberá decidir qué grado de cooperación o privacidad quiere tener, así como de libertad o compromiso, con el proyecto familiar común”.

En segundo lugar, se encuentra la fase de “Fase de dialogo, reflexión y consenso”, en la que cada miembro de la familia comparte con el resto de la familia sus proyectos y necesidades y se trabaja para armonizar todos los proyectos individuales con el proyecto familiar común. Alberto Brito indicó que, dado que es la fase más extensa de todas ellas, “conviene marcar hitos de validación que nos eviten tener que replantearnos constantemente todos los acuerdos alcanzados por la familia”. Asimismo, remarcó que “la comunicación fluida y sincera entre todos los miembros de la familia será el motor del proceso de reflexión”.

Por último, Alberto Brito expuso que, en la fase de ejecución, la familia empresaria debe contar con un sistema de gestión suficiente para implementar el sistema de cooperación, llevar a cabo los acuerdos y desarrollar la estrategia familiar. Así, propuso crear una Oficina de Familia como sede social de la familia y principal elemento de cohesión y cooperación multigeneracional, que permita gestionar el capital familiar y el patrimonio empresarial financiero para aprovechar sinergias y minimizar los riesgos.

Con respecto a la selección de los asesores el ponente recomendó que se busquen personas con visión global y vivencias en el campo solicitado, capacitadas y comprometidas con la familia empresaria y el proyecto. Y, sobre todo, que sean conscientes de que necesitarán coordinarse con otros profesionales expertos en otras áreas con el fin de que la familia tenga el servicio global que necesita. Lo importante no es cuánta gente conforme el equipo de proyecto, afirmó, “sino que estén todas las funciones cubiertas, atendiendo a la estrategia y a los sistemas de control y reporting”.

Alberto Brito insistió en la importancia de que los miembros de la familia salgan de las zonas de confort y tengan una formación global, poniendo énfasis en la dimensión emocional. “Lo ideal es que todos los miembros de la familia tengan un nivel de comprensión suficiente de todos los perímetros sobre los que tendrán que tomar decisiones y se sentirán cómodos en el dialogo con el resto de la familia y los diferentes asesores”, concluyó.

Mesa-debate

Por último, se abrió un interesante debate en el que miembros de familias empresarias compartieron sus vivencias personales en procesos de continuidad generacional con los asistentes. Una mesa redonda con Isabel Serra Páiz (Colombia), Ignacio Jiménez Artacho (Mallorca) y Pedro Ruíz (Valladolid) junto a Juan Manrique (La Rioja), experto en gestión de oficinas de familia y patrimonios, moderada por María Sanchíz (PwC).

Juan Manrique destacó que “el sistema de cohesión familiar está en constante evolución y tienen que existir principios y valores compartidos y un proceso de reflexión serio y riguroso”. Por su parte, Isabel Serra ahondó en la necesidad de cohesión familiar desde una visión integradora. “Si se motivan los proyectos personales, se reducen los conflictos y la empresa se beneficia. Es mejor integrar, de alguna manera, a la familia política”, aseguró.

Ignacio Jiménez Artacho dio su visión sobre el papel de los asesores que, según él, “no deben aportar criterio, solo dar forma a lo que se ha decidido hacer; el criterio es de la familia”. Y Pedro Ruiz afirmó que “es importante gestionar el plan de continuidad desde el éxito, con generosidad y no desde la ambición personal, trabajar para el grupo sin que sea algo impuesto”. Esa idea de generosidad y de trabajar por el interés superior de la familia la recogió Manuel López-Medel, Secretario General de la Cámara de Comercio de Madrid, al cierre de una Jornada en la que hay que agradecer el soporte de Sastrería Financiera para hacer posible esta jornada.